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  • Mar 16, 2022
  • 5 minutes

Petrocaribe, el mayor escándalo de corrupción para un pequeño país como Haití

Por: Jean-Sonel Basquin

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En 2005, Haití firmó un acuerdo bajo la protección del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez para formar parte de una alianza entre algunos países caribeños y centroamericanos. Se trataba de Petrocaribe, una organización que comenzó sus actividades el 29 de junio de 2005 en la ciudad de Puerto La Cruz (Venezuela) y que tuvo como finalidad obtener petróleo a precios preferenciales con plazos de pago que abarcan varias décadas. 

En el 2008, Haití creó el Bureau de Monétisation des Programmes d’Aides au Développement (BMPAD) cuya misión fue “recibir, almacenar y comercializar productos que son objeto de un acuerdo con el Estado haitiano”. La operación de BMPAD consistía en recibir y redistribuir el petróleo venezolano a empresas locales haitianas. Los beneficios se destinarían a financiar proyectos sociales sostenibles e inversiones estratégicas para ayudar al desarrollo del país.  Sin embargo, Venezuela, con el pasar de los años, entró en una aguda crisis política y económica. Esa realidad interrumpió el programa con algunos países en junio de 2018. Haití fue uno de ellos.  

El caso Petrocaribe ha atravesado cuatro presidentes haitianos y cinco gobiernos. El hecho salió a la luz pública cuando el Senado realizó dos informes para identificar las irregularidades en el manejo de los fondos, en el 2016. Estos dos documentos han provocado mucho debate en todo el país. En febrero de 2018, los senadores del partido político en el poder (PHTK) se reunieron y decidieron trasladar el informe al Tribunal Superior de Cuentas y Contencioso Administrativo (CSC/CA) que tiene el papel de controlar los gastos del Estado y es, además, un tribunal donde se pueden juzgar las disputas administrativas.

André Michel, apodado «abogado del pueblo» y feroz opositor del presidente Jovenel Moise, pretendía aparecer en la prensa como un representante de todos aquellos que se sienten víctimas de la corrupción en Petrocaribe. Su propósito era crear un partido civil contra el Estado, pero el llamado no tuvo respuesta.

Sin embargo, mágicamente, todo comenzó el 14 de agosto de 2018 desde Canadá cuando el cineasta y activista haitiano Gilbert Mirambeau publicó en su cuenta de Twitter una foto suya con los ojos vendados, sosteniendo en sus manos un cartón con la siguiente frase: «Kot Kòb Petwo Karibe A???» Esto literalmente se traduce como: ¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?

Así comenzó el movimiento contra la corrupción en Haití. La iniciativa del cineasta tuvo eco en el rapero y activista Valckensy Dessin, aka K-lib. El mensaje se difundió muy rápidamente en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, entre otros.  

La protesta que comenzó en lo virtual pasó a lo real. Diez días después del tweet del cineasta, el 24 de agosto de 2018, se realizó un plantón frente al Tribunal Superior de Cuentas y Contencioso Administrativo en el que participaron estudiantes, docentes, profesionales, cantantes y haitianos y haitianas de todos los estratos sociales. Incluso llegaron políticos, pero fueron abucheados apenas llegaron. La sentada se llevó a cabo sin mayores incidentes ni intervención de la policía. La multitud usó campanas para gritar a coro su frustración. Incluso, al terminar este acto de resistencia civil, un equipo de voluntarios y voluntarias se encargó de la limpieza del lugar.

Las protestas continuaron en septiembre del mismo año: todos los domingos de ese mes miles de manifestantes caminaban más de tres kilómetros llevando carteles, pancartas y camisetas. La consigna era clara: exigir el dinero de Petrocaribe. 

A estas manifestaciones se sumaron dos marchas. El 17 de octubre del 2018, una fecha simbólica en la que se recuerda la muerte del padre fundador de la nación haitiana Jean-Jacques Dessalines, ocurrió una primera manifestación contra la corrupción que recorrió todas las calles de Puerto Príncipe (capital de Haití), especialmente, en ciudades provinciales como Les Cayes, Cap-Haïtien, Gonaïves, Jérémie, Jacmel. Desde que comenzó el movimiento, estas ciudades decidieron aislarse del país con el uso de barricadas como una forma de protesta para exigir un juicio contra los corruptores y los involucrados en la gestión del fondo Petrocaribe. 

La segunda marcha ocurrió el 18 de noviembre del 2018, una fecha en el que el país recuerda la Batalla de Vertières. Haití operaba a un ritmo más lento ya que las carreteras estaban bloqueadas por barricadas en llamas. Ese día, los PetroChallengers, como se llamó a quienes asumieron el reto de difundir su foto en redes sociales como lo hizo el cineasta, exigían la rendición de cuentas sobre el uso de los fondos de Petrocaribe. A ellos se sumaron los opositores políticos que pedían la salida del presidente Jovenel Moise. La mayoría de los protestantes estaban encapuchados y listos para poner todo patas arriba en su camino. Fue un día de ira y frustración, ya que en redes sociales se logró explicar con claridad el alcance de la corrupción en Petrocaribe: “Hasta nuestros nietos pagarán este dinero». 

Este movimiento contra la corrupción se puso en marcha sin líder, sin organización ni asociación y bajo la consigna de «Nou Pap Dòmi» (No dormimos, en español) que nació ante el Tribunal Superior de Cuentas Administrativas (CSC/CA). Este movimiento llamado »Nou Pap Dòmi» emergió para decir a los derrochadores que se sigue exigiendo la celebración de un juicio por el despilfarro de fondos de Petrocaribe.

Finalmente, el Tribunal Superior de Cuentas y Lo Contencioso Administrativo (CSC/CA) fingió escuchar nuestros gritos, dolor, desesperación, ira y frustraciones cuando publicaron un informe parcial el 31 de enero de 2019 sobre la gestión de proyectos financiados por el fondo Petrocaribe en el Senado de la República. La CSC/CA solo revisó algunos, ni siquiera la mitad de los 409 proyectos identificados que abarcaron un período de 8 años, de septiembre de 2008 a septiembre de 2016.  

Los recursos totales generados de 2008 a 2016 por PetroCaribe ascienden a 4 mil 257 millones 598 mil 589 dólares estadounidenses y 12 centavos. Esto generó un escándalo en el país, ya que una empresa llamada Comphener S.A., de propiedad del empresario y expresidente Jovenel Moise, aparece en este informe por la gestión de 13 millones 780 mil dólares estadounidenses.

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Jean-Sonel Basquin 

Es un activista y educador licenciado en gestión de proyectos de desarrollo.  En 2020 participó en el Programa Regional para el estudio y la práctica de la acción estratégica noviolenta en las Américas (Quito, Ecuador). Está creando un centro con otros jóvenes para responder a algunos de los problemas de la sociedad haitiana.

Publicado: 16 de marzo del 2022

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