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  • Feb 27, 2023
  • 6 minutes

La pasividad no es resistencia noviolenta


Pryanka Peñafiel Cevallos

Desde la creación del Instituto Regional para el Estudio y la Práctica de la Acción Noviolenta Estratégica en las Américas, a través de nuestros cursos virtuales, webinars, blogs y pódcasts, hemos tenido el objetivo de difundir el conocimiento, las experiencias y las voces de las distintas campañas y movimientos de resistencia noviolenta en nuestra región. Sin embargo, muchas personas que asisten a nuestros cursos, que nos leen, nos escuchan o tienen algún acercamiento con nuestro proyecto, nos siguen preguntando: ¿qué es violencia y qué es la paz?, ¿qué es la noviolencia?, ¿qué es la acción noviolenta?, ¿es lo mismo que el pacifismo?, ¿cómo sé que lo que hago en mi comunidad es acción noviolenta? Entonces, nos dimos cuenta de que justamente por ahí deberíamos empezar, aclarando qué es la resistencia noviolenta y por qué tenemos tanto interés en ella.

La resistencia noviolenta es un método de lucha con amplia historia cuyas raíces podrían remontarse a religiones y culturas específicas, a la ética y responsabilidad individual o a la conocida resistencia de Mahatma Gandhi ante el colonialismo británico en la India. Gandhi entendía la noviolencia no solo como la oposición al concepto estrecho de violencia, es decir, la violencia física, directa, visible, manifiesta, sino como una forma de persuasión para ganar a los oponentes al confrontar colectivamente las injusticias sociales, pero sin hacer daño —con esto no nos referimos a que debemos mantener la “paz” y el statu quo de la sociedad. Desde la resistencia noviolenta se entiende la paz no solo de forma negativa, como la ausencia de violencia física, sino también de forma positiva: es decir, la paz como la ausencia de violencias directas, estructurales y culturales que privan a los seres humanos de sus derechos.

Varios académicos y académicas han insistido en la necesidad de distinguir la noviolencia como una filosofía de vida fundada en principios éticos, de la resistencia noviolenta, entendida como una práctica y acción política estratégica. En el siglo XX, la noviolencia se empezó a entender más como una herramienta deliberada para el cambio social, pasando de la definición anclada a principios religiosos o éticos a un entendimiento más pragmático, como métodos reflexivos, estratégicos e institucionalizados de cambio social. Y ya en el siglo XXI, la resistencia noviolenta comenzó a estudiarse como un campo académico independiente con sus propios métodos, raíces teóricas y metodológicas.

Gene Sharp, uno de los referentes de la teoría de la resistencia noviolenta, rechazó el uso del término “noviolencia” para referirse a las acciones políticas, debido a su ambigüedad y confusión con varios tipos de noviolencia basada en principios. Él propuso llamar lucha noviolenta a varios métodos específicos de acción psicológica, social, económica y política que no usan la violencia física. Los métodos y tácticas de resistencia noviolenta son variados y pueden incluir actos de omisión, comisión y una combinación de ambos (ver 198 métodos de acción noviolenta [Sharp] y 346 tácticas de resistencia noviolenta [Beer]). Por lo tanto, la resistencia noviolenta —o satyagraha, acción directa, acción noviolenta, lucha noviolenta, poder popular, resistencia civil, entre muchos más— se refiere al uso de medios noviolentos y no convencionales contra un(os) oponente(s) para lograr cambios frente a una situación percibida como injusta. Es decir, la resistencia noviolenta tiene un enfoque pragmático; se la utiliza por la eficacia de las acciones, ya sea para lograr reformas o cambios estructurales.

Con esto, lo que queremos explicar es que muchas de las personas que forman y se adhieren a un movimiento o campaña de acción noviolenta no necesariamente están motivadas por la noviolencia basada en principios éticos, sino por la efectividad de la resistencia civil. La resistencia noviolenta no tiene una relación directa con el pacifismo. En otras palabras, no todas las personas que practican acciones noviolentas son pacifistas o tienen una religión determinada, porque la resistencia noviolenta no determina un modo de vida específico basado en ciertas creencias. Al contrario, la resistencia civil llama al activismo y a la acción directa, planificada, estratégica y disciplinada, ejecutando acciones que se fundamenten en el respeto a los derechos humanos universales y que apunten a construir sociedades más justas e inclusivas.

Aunque algunos activistas están comprometidos éticamente con la noviolencia como forma de vida, la acción noviolenta no exige que los activistas estén moralmente comprometidos con el pacifismo o la noviolencia como principio ético. ¿Qué necesito, entonces, para entender la resistencia noviolenta? Necesitamos entender su factor de efectividad, entender que la resistencia se basa en métodos estratégicos, sostenibles y tácticamente diversos, llevados a cabo por la gente para ejercer poder sin utilizar la violencia. En su libro, Estudios de Paz y Conflicto, Cécile Mouly explica que las principales características de la acción noviolenta o resistencia civil son:

  1. Es usada por ciudadanos que buscan un cambio social para superar los desafíos que representan oponentes que son más poderosos en el sentido tradicional del poder.
  2. Hace uso de métodos no convencionales (es decir, extrainstitucionales). Esto no significa que las personas involucradas en campañas de resistencia civil renieguen de los métodos convencionales como las negociaciones, los procesos judiciales o los procesos electorales. En la práctica, muchos movimientos noviolentos combinan la resistencia civil con métodos convencionales. Por ejemplo, la campaña de resistencia noviolenta contra el régimen de Pinochet en Chile (1983–1989), que culminó con la realización de un referéndum.
  3. Implica no recurrir a la violencia física ni amenazar con recurrir a la misma.
  4. Se trata de un esfuerzo sostenido. Una protesta no es suficiente para hablar de resistencia civil. Se requiere un proceso en el que diversos actores sociales buscan cambios a través de varios métodos noviolentos

La acción noviolenta entiende que el consentimiento y la obediencia de la gente común mantiene a los poderosos. Por lo tanto, si la gente empieza a cuestionar el orden imperante, esta retira su consentimiento y se niega a obedecer, los poderosos perderán su poder. También reconoce que, al reducir su dependencia de los poderosos y lograr mayor autonomía, los grupos agraviados pueden potenciar poder. Gracias a su capacidad de alterar el balance de poder, la acción noviolenta ha logrado poner fin a sistemas coloniales, dictaduras y muchas otras formas de injusticia. En resumen, su efectividad a la hora de obtener resultados y cambios, su ventaja de participación sobre las insurgencias violentas y su probabilidad de fortalecer los regímenes democráticos es lo que nos impulsa a creer que la forma de construir sociedades más justas e iguales es a través de la acción. No es la pasividad, el mantenimiento del statu quo o la defensa de una paz negativa lo que cambiará el mundo: son las acciones estratégicas y planificadas de resistencia noviolenta.

Pryanka Peñafiel Cevallos

Coordinadora del Instituto Regional para el Estudio y la Práctica de la Acción Noviolenta Estratégica en las Américas. Tiene una maestría de investigación en Relaciones Internacionales de Flacso Ecuador y es estudiante de doctorado en la Universidad de Massachusetts – Boston (Estados Unidos).

Publicado: 27 de febrero del 2023

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