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  • Sep 20, 2023
  • 5 minutes

El agente provocador en el paro de octubre del 2019, en Ecuador

Andrea Moreta

Se define como agente provocador a una persona que induce a que otras personas sean violentas o cometan actos ilegales para incriminarlos o desacreditar su causa. Por otra parte, en el libro de Steven Chase se menciona que los agentes provocadores son falsos activistas que trabajan encubiertos en nombre de los opositores del movimiento. Estos instigan a la violencia como un medio para desacreditar a quienes son parte del movimiento que ejercen la resistencia noviolenta.

El trabajo de los agentes provocadores consiste en buscar activistas vulnerables que «no saben lo que hacen» o se encuentran «confundidos» con el fin de sugerir otras formas de actuación, tales como desorden, violencia hacia los agentes de seguridad estatal o realizar actos vandálicos. De esta manera, los activistas vulnerables se alinean al objetivo de los agentes provocadores para causar desestabilización, dando motivos suficientes para la represión.

En las manifestaciones de resistencia civil noviolenta, las élites del poder buscan debilitar estos movimientos, rompiendo la disciplina noviolenta y provocando la violencia al interior. Para lograr esto, utilizan represión severa y emplean espías y agitadores para justificar una represión gubernamental más intensa y dañar la imagen del movimiento ante la opinión pública. Un ejemplo de esto fue la resistencia civil noviolenta contra el dictador guatemalteco Jorge Ubico Castañeda en 1944. Los manifestantes presentaron diversas demandas como el aumento salarial para los docentes, la autonomía universitaria, la reincorporación de profesores despedidos, la liberación de estudiantes encarcelados y la libertad académica. Ubico empleó agentes provocadores para justificar la represión contra los manifestantes y dañar el movimiento en diferentes niveles. Los agentes provocadores tienen el objetivo de desestabilizar a los manifestantes en resistencia civil noviolenta. Estos agentes conocen las debilidades y tácticas del movimiento y utilizan la incitación, la influencia y la confianza para infiltrarse entre los manifestantes. Su planificación consiste en hacer lo contrario a los objetivos del movimiento, sugiriendo la adopción de tácticas violentas en lugar de la disciplina noviolenta.

En el caso de Ecuador, para los manifestantes y los agentes de seguridad estatales, la perspectiva de los agentes provocadores tuvo su repercusión y significado dentro de las protestas de octubre de 2019 tras la firma de acuerdos económicos neoliberales con el Fondo Monetario Internacional. Devinieron diez propuestas, entre las cuales sobresale la eliminación gradual de los subsidios al combustible. Esto provocó que transportistas, activistas y, principalmente, miembros de la Confederación de Nacionalidad Indígenas del Ecuador (Conaie), se sumaran a la protesta social como un ejercicio del derecho a la resistencia civil.

Desde el punto de vista de los manifestantes, se alega que durante las protestas de octubre mantuvieron la disciplina noviolenta tanto a nivel organizacional como individual, y los participantes ejercieron exclusivamente su derecho a manifestarse. Sin embargo, también alegan que hubo persecución y condena, principalmente de los agentes provocadores o infiltrados que según Patricia Tuquerez, miembro de la Conaie que participó en las protestas, tenían apariencia rockera y punkera y llevaban consigo micrófonos en diferentes partes del cuerpo. Ellos actuaban en oposición a la disciplina noviolenta de los manifestantes. Por otro lado, Jaime Vargas, presidente de la Conaie en el 2019, alegó que los agentes estatales de seguridad también se habían infiltrado en el movimiento de resistencia noviolenta generando violencia y reprimiendo a los manifestantes. Este criterio guarda relación con Lourdes Tibán, exasambleísta indígena, quien resaltó la participación de personas del servicio policial ecuatoriano en las manifestaciones con el objetivo de provocar o validar la arremetida violenta de quienes se encontraban en resistencia civil noviolenta.

En definitiva, la perspectiva de los manifestantes es que los agentes provocadores parten como el manifestante desconocido puesto que no pertenecen a ningún movimiento u organización —no pertenece ni es reconocido por los militantes que participan en las manifestaciones—. Sin embargo, al estar presente se convierte en aliado de la planificación estratégica y de la disciplina noviolenta hasta el punto de realmente ejercer la acción. Una vez puesto en marcha, el agente infiltrado propicia la acción violenta como forma de resistencia.

Por otro lado, los agentes de seguridad estatales sostienen que los agentes provocadores no son parte del movimiento indígena, sino que son personas externas que se infiltran para causar desestabilización y daños. Según ellos, estos agentes buscan otros intereses que no están relacionados con los derechos indígenas legítimos. En otras palabras, fueron personas que tuvieron la capacidad de incidir en los manifestantes, logrando que reaccionen de manera contingente. Es decir, que la reacción de los manifestantes fue resultado directo de la influencia y provocación ejercida por los agentes provocadores ocasionando un ambiente desordenado, violento y buscando la desacreditación de quienes se encontraban en resistencia noviolenta.

Los agentes estatales consideran que los agentes provocadores fueron responsables de los disturbios y daños durante las manifestaciones. Aunque reconocen su presencia, algunos miembros de la seguridad estatal plantean la necesidad de detectar y expulsar a los provocadores, mientras que otros sugieren que la estrategia es identificarlos para tomar medidas de control. Entonces, la perspectiva de la mayoría de los agentes estatales, miembros de las fuerzas armadas y policía nacional presentes en las protestas de octubre del 2019 en Ecuador, se relaciona con lo dicho por los manifestantes: los agentes provocadores intensificaron la violencia, logrando denigrar la protesta social y que el resto de la sociedad civil considere su lucha como no válida por ser violenta.

En resumen, los agentes provocadores son utilizados para desestabilizar y reprimir a los manifestantes que se encuentran en resistencia civil noviolenta. Actúan de manera contradictoria: fomentando acciones contrarias al poder establecido, pero creando un clima que justifique la represión. Su objetivo es debilitar el movimiento social y desviar su enfoque hacia la violencia en lugar de la noviolencia. Tanto los manifestantes y agentes de seguridad estatales en los hechos analizados reconocieron que la figura del agente provocador ocasiona desorden y violencia a nivel nacional e internacional, debido a que sus actuaciones no entran dentro del marco de paz ni mucho menos incentiva el diálogo.

Este texto publicado el 20 de septiembre del 2023 es parte de una investigación académica de posgrado sobre la identidad, acciones y efectos de los agentes provocadores o infiltrados para la Maestría en Relaciones Internacionales de Flacso Ecuador.

Graduada como abogada en Ecuador. Actualmente, trabaja en libre ejercicio y se encuentra finalizando sus estudios de posgrado como maestrante de Relaciones Internacionales con mención en Seguridad y Conflicto en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso Ecuador).

Foto: cortesía de Billy Navarrete, secretario ejecutivo del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos

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