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  • May 17, 2022
  • 7 minutes

*María Belén Garrido

El 20 de abril de 2005, Lucio Gutiérrez dejó su cargo como presidente constitucional del Ecuador. Esto ocurrió por la acción noviolenta de varias semanas, especialmente, en la capital del país. Los motivos de su salida anticipada del poder fueron, sobre todo, de carácter político y no tanto económico como ha sucedido en otros países de América Latina.

Lucio Gutiérrez llegó al poder en el 2003 en colaboración con el partido político Movimiento Popular Democrático (MPD) y Pachakutik, considerado en esos años el brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Lamentablemente, esa alianza duró apenas seis meses. El principal error político de Gutiérrez fue apoyar a los miembros de su propia organización política, el Partido Sociedad Patriótica (PSP), quienes junto con otros diputados removieron de sus cargos a los magistrados y directivos de la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Constitucional. El irrespeto a la independencia de los poderes del Estado produjo el frontal rechazo de varias organizaciones locales y nacionales del Ecuador, quienes realizaron acciones noviolentas en su contra.

Gutiérrez, en un principio, trató de legitimar estas decisiones con una consulta popular, a la cual no se dio paso, y, ante la incesante presión, Gutiérrez cesó a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia el 15 de abril del 2005. El presidente de dicha Corte, Guillermo Castro Dáger, había anulado los juicios penales contra Abdalá Bucaram, expresidente de la República y hasta ese año prófugo de la justicia por temas de corrupción. Así se permitió su regreso al país. Esto incrementó aún más la participación de la población en las protestas, las cuales se intensificaron y pedían que “se vayan todos”. Gutiérrez, por su parte, decidió enfrentar dichos reclamos con represión policial y contramarchas. Los diversos participantes de las acciones noviolentas fueron calificados por el mismo Gutiérrez como “forajidos”, un nombre que los protestantes decidieron adoptar. 

La represión policial fue más intensa que en anteriores rupturas presidenciales como la de Abdalá Bucaram en 1997 o Jamil Mahuad en 2000. La cantidad de gases lacrimógenos utilizados fue mucho mayor, dejando como saldo tres muertos

¿Qué permitió limitar la represión por parte de la Policía? ¿Qué provocó la renuncia de parte del Comandante General de la Policía, general Jorge Poveda? A continuación, presento, desde el concepto de distancia social, el rol que puede tener este factor en la defección, entendida como un acto mediante el cual una persona no se alinea más a los lineamientos u órdenes de la institución a la que pertenece, lo que puede provocar su renuncia, no cooperación con el cargo encomendado e incluso la cooperación con el lado opuesto. Las defecciones, de acuerdo con Chenoweth y Perkosky, pueden contribuir a reducir la violencia en un 88%.

Los datos recolectados para este artículo se basan en tres trabajos de campo realizados entre 2017 y 2020 en diversas ciudades del Ecuador, entrevistas semiestructuradas a varios representantes de organizaciones sociales, indígenas, sindicales, organizaciones no gubernamentales, miembros de la Policía y de las Fuerzas Armadas y la revisión de periódicos y de literatura secundaria.

El concepto de distancia social fue introducido por Johan Galtung e implica que mientras más corta la relación con su origen, condición económica, educación, lugar del trabajo, entre otros, en este caso entre miembros de los movimientos noviolentos y la policía, más posibilidades tendrán los primeros de influir en los segundos. En el caso de las protestas de abril contra Gutiérrez, los miembros que conformaban el llamado grupo de los “forajidos” pertenecían principalmente a sectores clave de la sociedad, con los cuales era posible este apalancamiento. Uno de estos sectores eran los generales de las Fuerzas Armadas en servicio pasivo que estaban en contra de las acciones del entonces presidente. Por ejemplo, para demostrar su rechazo a las acciones de Gutiérrez, el general en servicio pasivo, José Gallardo, y el exdirector de la escuela militar, coronel Luis Hernández, participaron en diversas protestas en las calles y estuvieron en acciones concretas como llevar un ataúd con la Constitución para quemarlo frente a la Corte Suprema de Justicia.

La distancia social entre militares en servicio activo y los militares en servicio pasivo es muy corta y el rol de los últimos puede ser decisivo, si todavía continúan activos en la política. Ese fue el caso del general Paco Moncayo, quien no solo era el alcalde de Quito en esa época, sino que fue Comandante General de las Fuerzas Armadas, héroe de guerra y, usando ese prestigio, apeló en una manifestación a los militares, diciéndoles: “tienen que entender que [Lucio] Gutiérrez y [Abdalá] Bucaram son los que más han ofendido y denigrado a la clase militar”. Él estuvo en contra de las decisiones de Gutiérrez sobre la Corte Suprema de Justicia y por eso, en un principio, llamó a varias manifestaciones pacíficas en la capital. Además, Moncayo, como alcalde, convocó a la Asamblea de Quito, conformada por diversas organizaciones que representan distintos sectores de la sociedad, amplificando y diversificando a los manifestantes.

Paco Moncayo, como alcalde de la capital, pudo emplear recursos municipales para detener las contramarchas que venían a la capital en buses. Para eso declaró a la ciudad en estado de emergencia y cerró el paso en las principales entradas por tierra a la capital poniendo volquetas y maquinaria del municipio en la Autopista General Rumiñahui y la Panamericana.

Muchos de los participantes en las protestas tenían una corta distancia social con los policías, esto se puede argumentar a partir de la declaración de una policía entrevistada sobre Los Forajidos:

Básicamente, gente de clase media que reclama, que protesta de forma pacífica, pero sobre todas las cosas yo creo que existió allí un sentido de identidad que se creó con esta gente, porque no era la gente pobre del país, era más la clase media que se manifestaba y, con esta clase media, media alta, se identificaba la oficialidad de la Policía. Entonces, siendo el Comandante General, una persona que proviene de la clase media, una clase media se identifica y dice lo que ellos están protestando, les están afectando sus intereses, y los intereses de ellos son los intereses de mi familia, son los intereses de mis hermanos.

Esta característica es muy importante porque los miembros del Alto Mando de la Policía pertenecen en gran parte a la clase media y alta de la serranía del Ecuador. Es importante recordar que todo miembro de la fuerza pública tiene una familia fuera del cuartel: primos, hermanos, abuelos, tíos, amigos, compañeros de la escuela, del colegio, vecinos, etc. Todos ellos no son indiferentes para los policías o militares, más aún si este grupo de personas participan en las movilizaciones y son a los que deben reprimir. Por tal motivo, el identificar esos lazos y buscar así reducir la distancia social puede ser muy provechoso para fomentar las defecciones entre los gendarmes.

Así, el 20 de abril de 2005, el Comandante General de la Policía, general Jorge Poveda, pidió la baja y renunció a su cargo. Esta renuncia creó un vacío en los policías que estaban en la calle enfrentando a los manifestantes, “por un momento los policías no supieron qué hacer, ni a quién disparar” de acuerdo con Gerardo Merino. Por su parte Saad Herrería en su libro “El libro negro de Lucio” indica que los policías que se encontraban en la Autopista General Rumiñahui se pusieron a las órdenes de Paco Moncayo, quien estaba ahí para impedir el paso de las contramarchas, y evitaron que ingresen a la capital. Los militares, por su parte, a través del Comando Conjunto le retiraron el apoyo a Gutiérrez y éste tuvo que dejar el palacio presidencial.

Para reducir la distancia social también se puede utilizar signos patrios con los cuales se sienten identificados las fuerzas del orden. Por ejemplo, en las protestas contra el expresidente Gutiérrez se cantaba el himno nacional o se llevaban banderas del Ecuador ante la llegada de la Policía con el fin de limitar la represión de los mismos.

Este texto se basa en el libro de la autora “Rupturas presidenciales: las acciones de la fuerza pública ante movimientos noviolentos del Ecuador en 1997, 2000 y 2005”, 2022, Universos de Letras.

*María Belén Garrido, tiene un doctorado de la Universidad Eichstätt/ Ingolstadt en Alemania. Ha trabajado como docente de la Universidad Católica del Ecuador e investigadora de Flacso Ecuador. Tiene una maestría en Estudios de Paz de la FernUniversität Hagen en Alemania. Sus investigaciones se centran en temas de paz y conflicto con énfasis en la noviolencia. 

*** Fuente de imagen: This image was originally posted to Flickr by AgenciaAndes at https://www.flickr.com/photos/75116651@N03/19364273812. It was reviewed on 6 July 2015 by FlickreviewR and was confirmed to be licensed under the terms of the cc-by-sa-2.0.

Publicado: 17 de mayo del 2022

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