Presentación del documental ‘El panóptico ciego’

Afiche: cortesía


El Departamento de Antropología, Historia y Humanidades de la Flacso realizó la presentación del documental ‘El panóptico ciego’, del director ecuatoriano Mateo Herrera. El encuentro tuvo lugar el viernes 23 de enero de 2015 a las 10:00, en Flacso Cine. Luego de la exposición de la cinta, que relata los 139 años de ocupación que tuvo el ex Penal García Moreno de Quito y  evidencia los vestigios dejados por los internos después de su traslado a un nuevo centro penitenciario, se realizó un conservatorio con Ana María Goetschel, investigadora de la institución .

EL PANÓPTICO CIEGO

El documental, narrado a través de una voz en off, contiene imágenes del ex penal García Moreno completamente vacío. Con movimientos panorámicos de cámara, el director logra reconstruir y contar el día a día en el centro penitenciario a partir de los objetos y de las huellas que los prisioneros dejaron en el lugar. Las imágenes de los espacios se intercalan con escenas de los investigadores revisando el archivo y compartiendo entre ellos las cartas o los informes más relevantes. Estos escritos que, según el video, reposan en la cúpula del antiguo penal, dan cuenta de los problemas o conflictos más frecuentes en la cárcel: la petición de materiales de construcción o de permisos para las compras de artilugios de entretenimiento, las solicitudes para emprender negocios al interior de las celdas y los informes sobre mala conductas, son algunos de ellos.

En este trabajo se introduce, además, un poco de historia. Se hace énfasis en que el panóptico, además de ser un tipo de arquitectura es una relación de poder, donde la mirada omnipresente del vigilante modifica comportamientos y rectifica conductas individuales. Esta forma de imponer disciplina se traduce en la mentalidad de la sociedad europea del siglo XIX, que Gabriel García Moreno, ex presidente de la República, buscó replicar en Quito. Originalmente, el penal estaba conformado por  270 celdas unipersonales, distribuidas en los cinco pabellones del edificio radial, con forma de estrella. Estas cinco alas estaban unidas por una torre central de vigilancia.  Esta cárcel, incrustada a 2800 metros de altura, se erigió irónicamente entre el barrio La Libertad y la colina de El Placer.

Al cierre del ex penal, en el 2014, el hacinamiento era un problema insostenible. La cárcel estaba operando al 500% de su capacidad, colapsando las alcantarillas y generando problemas eléctricos. Con el traslado de los presos a los nuevos centros de rehabilitación, Ledy Zúñiga Rocha, ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, contrata a los documentalistas para que constaten el estado del edificio y para que generen un trabajo audiovisual que preserve la historia de esta construcción, que algún día se consideró como la más moderna y vanguardista del país. ‘El panóptico ciego’ se constituye  en un archivo que no se agota en los documentos institucionales. En el documental se toma en cuenta también la escritura prisionera, a través de los diarios, cartas, graffitis, cuentos y poemas de los reos. Además, se convierte en un recordatorio de 139 años de sufrimiento, tortura y castigo, a través de las historias de parias urbanos, criminales, inocentes y presos políticos.

CONSERVATORIO

Después de la presentación del documental de Mateo Herrera, ‘El panóptico ciego’, en Flacso Cine, se abrió un foro para la discusión de los contenidos abordados por el trabajo audiovisual. Ana María Goetschel, investigadora de la Flacso, explicó que luego de ver el video, que le pareció extraordinario -tanto por el guión (escrito por el historiador Jorge Núñez) como por las imágenes- le surgieron dos reflexiones. La primera fue que esta figura arquitectónica, construida a finales del siglo XIX, constituye una metáfora de la historia de nuestro país. Y la segunda es la comparación que se puede hacer entre el pasado y el presente de la sociedad en la que vivimos. “Es impresionante cómo el documental recoge 139 años de historia y constituye una metáfora de lo que los gobernantes han querido realizar en nuestros países y de lo que tenemos”.

La catedrática enfatizó en que la torre que inicialmente era el centro de vigilancia y que se comunicaba con las cinco alas se clausuró posteriormente, por la acción de los propios presos y por medidas de seguridad interna del penal. Por tanto, terminó convirtiéndose en una mazmorra. Aprovechó para recordar que en aquella época, el espectáculo público de la prisión o de la pena de muere fueron sustituidos por el encierro de los individuos, propio de las sociedades modernas. “Esto que vivimos ahora, a través del celular o de Google, son rezagos de esa forma de vigilancia permanente de los individuos”.

En esta actividad también participaron estudiantes y otras personas que asistieron a la proyección del documental. En  sus intervenciones expusieron lo que les hubiera gustado ver en el video: la implicación de las mujeres (madres, hijas, esposas) en la vida de los prisioneros, los proyectos civiles o de organizaciones encaminados a cambiar las condiciones de vida de los internos y las acciones positivas de quienes habitaron el ex penal García Moreno.

Eduardo Kingman, profesor investigador del programa de de Antropología, Historia y Humanidades de la Flacso, resaltó el hecho de que esta investigación se haya hecho a partir de un archivo, que no sólo implicó la búsqueda de los escritos sino el recorrido por los espacios. Para él, se trató de un intento de reflexión sobre el funcionamiento del panóptico en una sociedad como la nuestra.

ESPACIOS VACÍOS

Para revisar el informe de la salida de campo que los estudiantes de Antropología y Antropología Visual realizaron el 9 de enero a la exposición fotográfica que se realizó en el ex penal García Moreno, visite el siguiente enlace: https://flacso.edu.ec/antropologia_visual/?producto=espacios-vacios.

 

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