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EL IMPACTO DEL FENÓMENO DEL NIÑO COSTERO 2017 (FEN) EN LA CIUDAD DE PIURA Y SU VIDA URBANA.

Publicado por el 4/05/2018. Categoría: Sin categoría

Piura – Una ciudad bajo presión
Perú es un país en un importante paso de transición. Solo hasta el año 2025 las proyecciones indican que la población urbana llegará al 82 % del total nacional. Esto en un contexto en el que las ciudades son los territorios de mayor concentración de la riqueza, en medio de una gran diversidad económica, ambiental, política y cultural. Pero a nivel de ciudad, no parece haber estrategias de planificación cuidadosamente definidas en el mediano y largo plazo, lo que produce el asentamiento de millones de familias en zonas de alta vulnerabilidad, en medio de una creciente privatización del espacio público, depredación del medio ambiente y del territorio planetario en general.
Piura es una ciudad ubicada en el norte del Perú y capital de la Región Piura. Con alrededor de 436,000 habitantes (2014), Piura es la séptima ciudad más grande del país.

El área metropolitana se encuentra en un rápido crecimiento demográfico influyendo en la expansión territorial. El fuerte crecimiento de la población se refleja en numerosos signos de congestión en todos los sistemas urbanos. En muchos lugares falta el suministro básico de infraestructura urbana. Muchos asentamientos están sujetos a la informalidad. Piura ha estado cambiando día a día durante casi 500 años. Se construyen cosas nuevas y se demuele lo viejo. Las empresas abren y cierran, las industrias y las economías van y vienen. Se construyen barrios, se construyen nuevos espacios, se crean calles y parques, desaparecen los antiguos. Hay fases en las que la ciudad es casi irreconocible después de 20 años.

Por su ubicación geográfica Perú es uno de los países mas afectados por los fenómenos climáticos costeros relacionados con el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial, el cual se manifiesta erráticamente cíclico que consiste en realidad en la fase cálida del patrón climático del Pacífico ecuatorial. Eso causa catástrofes naturales como lluvias y sequías extremas que resulta en inundaciones, la escasez de agua y calidades de agua limitadas. Los fenómenos se conoce bajo los términos El Niño y La Niña. Las inundaciones en ciudades son un desafío grave y creciente. Teniendo como telón de fondo el crecimiento demográfico, las tendencias de la urbanización y los cambios climáticos, las causas de las inundaciones están cambiando y sus impactos se están acelerando. Inundaciones en áreas urbanas son bastante costosas y difíciles de manejar. A pesar de varios estudios, las instituciones políticas y administrativas evalúan de manera muy diferente la relevancia de las medidas de prevención y adaptación, las cuales se ven incluidas en la planificación de proyectos principalmente por las intensas lluvias del año respectivo que intensificaron la discusión mediática sobre las inundaciones y cómo la población urbana ha estado directamente afectada.

El 3 de febrero del 2017 se declaró en “estado de emergencia” las regiones de Tumbes, Piura y Lambayeque. Ese mismo día, el Comité Multisectorial Encargado del Estudio Nacional del Fenómeno de El Niño informó a el establecimiento del estado de alerta de El Niño Costero (FEN) que se extendió por todos los departamentos del litoral peruano, incluyendo el departamento de Lima. Los daños más graves se registraron en el norte del Perú: los departamentos fueron afectados por lluvias torrenciales que provocaron inundaciones y huaicos, afectando a viviendas y áreas de cultivos.

Hoy – un año después – Piura enfrenta grandes desafíos de re-construcción. Incluso meses después del desastre ambiental que golpeó la ciudad, la región sigue sumida en polvo, con pistas destrozadas y miles de refugiados viviendo en carpas o en techos improvisados. Sin embargo, no se trata solo de reparar los daños de FEN 2017 y restaurar la calidad de vida de la ciudad y sus habitantes, sino también de hacer que Piura sea más resistente y esté mejor preparada para posibles eventos en el futuro.

La ciudad POST-FEN

El 27 de marzo 2017 la ciudad de Piura se había convertido en una inmensa laguna. Después de semanas de lluvias torrenciales el río Piura se desbordó. En el momento de mayor caudal, el río arrastraba 3.400 metros cúbicos de agua por segundo, muy por encima de su límite máximo estimado en 2.200. El caudal extraordinario inundó casi todo el centro de la ciudad. De acuerdo con el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), las lluvias de El Niño Costero con su desborde del río Piura dejaron en Piura 91.835 damnificados, 310.570 afectados, 17 fallecidos, 39 heridos y 4 desaparecidos. Además, 5.724 viviendas colapsaron y 8.469 quedaron inhabitables; también fueron afectados 711 colegios y 195 centros de salud. El sector inundado fue uno de los de mayor dinamismo de la ciudad, toda vez que allí se encuentra el núcleo cultural, recreativo, religioso y turístico, cuya importancia trasciende lo local. Este sería calificado como el peor desborde en la historia de esta región. Muchas familias tuvieron que ser evacuadas de sus hogares, algunas incluso en bote. Los perjuicios ocurren debido la falta de planeamiento del espacio y de conocimiento del riesgo de las áreas de inundables.

Los impactos directos representaron el mayor riesgo para vidas y propiedades. Cuando bajó el agua se pudo ver todos los daños causados por las inundaciones debido a las lluvias y el desborde. Los daños mas frecuentes fueron las caídas de techos y de paredes, perdidas de materiales de la casa, daños causados por la humedad como moho, descascaro de paredes, paredes inestables o deterioro de la pintura y daños en los sistemas eléctricos. El agua llevó sedimentación y una gran parte del centro de la ciudad como también zonas vecinales que están ubicadas a un nivel más bajo quedaron bajo el barro. Al mismo tiempo la inundación afectó bastante a la infraestructura técnica. Lo más visible es seguramente la destrucción de las calles y avenidas. El asfalto que esta fuertemente expuesto al sol fue destruido por las inundaciones dejando huecos enormes y desapareciendo parte de las calles. Algunas calles se cerraron totalmente. Los cables eléctricos subterráneos fueron afectados y dejaron las zonas inundadas sin luz por varios días hasta semanas. También los servicios de agua potable y desagüe han sido interrumpidos y causando el colapso del desagüe por muchas partes de la ciudad que no solamente genera una molestia de los vecinos sino también problemas de contaminación del agua y aire para todos los pobladores. El agua del río llevó basura, barro y materiales fecales que tienen consecuencias graves a la salud. Apenas después del desborde muchos pobladores se quejaron de alergias, pruritos, malestar y sarpullidos. Los efectos indirectos como enfermedades también pueden erosionar la resiliencia de las comunidades. A medio plazo aparecieron muchos casos de dengue y zika. La inundación favoreció la extensión de una epidemia a más de 15 mil personas infectadas y fuera de control.

Figura 1: Desborde del río Piura 27 de marzo 2017

Después de semanas de lluvias fuertes en la madrugada se desbordó el río Piura (1) y dejó la ciudad inundada (2)
Fuente: Fotografía propia (2017)

Según una encuesta que se realizó en 300 viviendas en las zonas céntricas de la ciudad una semana después del desborde hay información sobre los tipos de daños y daños más frecuentes que están mencionados más arriba, áreas más y menos afectadas, si la casa sigue habitable, la causa primaria de la destrucción y si la casa sigue con servicio de agua y luz en el momento de la encuesta. Además se hizo una comparación de los resultados con el mapa oficial de peligros de origen climático de la ciudad de Piura. Como se puede ver en los resultados 43 por ciento de los encuestados indicaron que el desborde del río causó la destrucción completa o parcial de sus viviendas, mientras 57 por ciento ya han encontrado destrucciones antes causadas por las lluvias. Nos dice que más de la mitad de las viviendas no estaban preparadas para las fuertes lluvias como tampoco la ciudadanía y su infraestructura. Como nada sorprendente los daños causados por el desborde afectaron más la zona baja de la ciudad y sectores aledaños al río. Faltando un mapa de peligro actualizado. En los resultados de la encuesta se ve que el desborde afectó zonas de la ciudad que están indicadas como zonas de peligro medio e incluso peligro bajo. Por estas razones nadie había pensado en una dimensión tan grave. Por lo demás son justo estas zonas donde el agua llegó a un punto de más que dos metros y las casas siguen inhabitables. Es decir la mayoría de las zonas afectadas no se encuentra en el mapa oficial de peligros.

Figura 2: Mapa de peligros de la ciudad de Piura comparada con los resultados de una encuesta realizada

Fuente: Elaboración propia (2018)
Encuesta propia (2017)
Mapa de peligros de la ciudad de Piura: Instituto Nacional de Defensa Civil (2009)

Sin embargo el fenómeno y sus consecuencias ha tenido un efecto considerablemente en la ciudad y la vida urbana. Viviendas se inundaron, calles y la infraestructura se interrumpieron pero no se debe olvidar todo el impacto que deja el desastre en la vida social de la gente. De inmediato se veía locales y colegios cerrados, un transporte público paralizado, limitaciones en los servicio de agua, luz, de ornato bastante barro contaminada. Todo eso afectó y sigue afectando la calidad urbana en sus distintos niveles. Así por causa de las destrucciones se sufrió mayormente la calidad funcional, ambiental y del espacio abierto. Los espacios públicos juegan un papel importante en la vida urbana. Las lluvias y la salida del río ha reducido la calidad de reunirse o hacer actividades en público y así afectó a la vida cultural y social de la ciudad.

 

Resumen intermedio desde el punto de vista urbano – un año después

La tormenta parece haber terminado, pero aún queda mucho trabajo por hacer. Ya se ha cumplido casi un año desde que el río Piura se desbordó pero el panorama continúa siendo desolador en la ciudad, las calles siguen destruidas, el agua discurriendo y la contaminación ambiental del aire llegó a un punto alarmante. Grandes partes de la ciudad y la zona suburbana sigue sufriendo de las consecuencias.

Figura 3: Una realidad un año después:

En el centro de la ciudad se ve la dimensión de las destrucciones. El Centro de Atención al Ciudadano de la Municipalidad que se inundó totalmente sigue cerrado (1), el Banco de la Nación esta cerrado y todavía no se ha empezado con el arreglo (2), las casonas y casas muestran el nivel de agua y todavía siguen destruidas: antes era una multitienda, ahora esta abandonada (3)
Fuente: Fotografía propia (2018)

En septiembre 2017 el Consejo de Ministros aprobó un Plan de Reconstrucción con Cambios, que contempla obras por más de S/25 millones para reconstruir las zonas del país más afectadas por El Niño costero. La Autoridad para la Reconstrucción con Cambios tiene como objetivo atender a las familias afectadas por El Niño costero y para ello elaboró un plan integral que contribuirá a recuperar su bienestar y reconstruir su vida urbana. Pero existe una falta de capacidad y experiencia para responder de manera efectiva a las inundaciones y el cambio climático, y existe una falta de voluntad política para coordinar adecuadamente las medidas necesarias. Hasta el momento, todos los intentos han fallado porque ni las decisiones ni los planes son vinculantes para los actores. Además, apenas existen estructuras que integren los intereses y puntos de vista de los residentes en la planificación e implementación de las medidas de adaptación. Los únicos proyectos de reconstrucción que han empezado son la descolmatación del río Piura y la reparación de algunas avenidas centrales. Pero el estado de la mayoría de las pistas es calamitoso y las familias damnificadas siguen esperando.

Se puede decir que la población hasta ahora ha recibido poco de todos los esfuerzos del gobierno central. La reconstrucción no ha logrado reactivar la calidad urbana. Muchos pobladores y profesionales incluso ponen en duda si Piura merece el titulo ciudad. Aparte de las definiciones numéricas que tiene cada país una ciudad debe contar con servicios técnicos y sociales. Además una ciudad debe ser para la gente que vive en ella y capaz de responder a las necesidades y deseos de sus habitantes. Según un estudio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto Gehl ciudades deben ser seguras, sanas, sustentables, solidarias y vitales. Si se trasladarán estos atributos primarios a Piura se realiza que la ciudad no cumple con ninguno de estos puntos de forma satisfactoria. El fenómeno climático ha aumentado esa falta y hasta ahora no se ha tomado la oportunidad de recuperar la ciudad y mejorar la vida urbana. Más por todo se ve la falta de espacios públicos de calidad, abiertos e inclusivos y la falta de un centro urbano que que brinde energía y vitalidad. Además la cantidad de enfermedades de respiración nos muestra que Piura no cumple con el requerimiento de poder vivir en un ambiente salubre con un estilo de vida activa y un aire limpio. Solo pocos parques públicos de la ciudad invitan a hacer actividades o reunirse y el poco verde en combinación con el clima desértico y las obras contaminan el clima urbano.

Después del desborde del río Piura, se develó la fragilidad de la planificación urbana, cuya responsabilidad corresponde a los gobiernos locales. La reconstrucción de Piura implica remover el pavimento, ejecutar un sistema de drenaje pluvial, cambiar el alcantarillado, sacar las viviendas de zonas vulnerables e identificar hacia dónde se debe expandir la ciudad. Hasta el momento, no existe nada definido que hacer con algunos sectores urbanos que no se encuentran aptos para la construcción de viviendas urbanas y como consecuencia de su ubicación, tras las lluvias habidas se inundaron totalmente; de igual manera, la cercanía al río y la potencial inundación del equipamiento urbano amerita una decisión. Todo ello debe estar plasmado en un Plan de Desarrollo Urbano, y Piura todavía – un año después – no cuenta con este documento. En tal sentido, y considerando los impactos negativos por la ocupación del suelo de manera indebida, tugurización de áreas urbanas y otros usos, se ha previsto realizar un Plan Metropolitano. ¿Pero cuando?

 

Desafíos al desarrollo urbano de la ciudad
Crear un cambio nunca ha sido tan difícil como lo es hoy. Nunca hubo más personas viviendo en el área urbana, nunca hubo más restricciones y demandas conflictivas, que cada vez se demandan con más vehemencia. Finalmente, rara vez hubo una mayor presión para el cambio. El cambio climático no espera, ni el cambio demográfico ni el económico. Al gestionar los actuales riesgos de inundaciones y al planificar para el futuro, se debe encontrar un equilibrio entre enfoques de sentido común, que minimizan los impactos mediante una mejor gestión urbana y el mantenimiento de la infraestructura para mitigación de inundaciones, y enfoques con visión de futuro que se anticipe y defiendan contra las futuras amenazas de inundaciones construyendo nueva infraestructura para la mitigación de inundaciones o redefiniendo radicalmente el entorno urbano.

Con la re-construcción y la adaptación a eventos climáticos, Piura enfrenta una vez más grandes cambios. Aún no está claro si estos cambios cambiarán significativamente el paisaje urbano. Pero cambiarán la forma en que vivimos en la ciudad, cómo nos movemos en ella, cómo y dónde vivimos en ella. Este diseño necesita una mirada adelante, necesita la preparación al futuro. Cuantas más personas se atrevan a mirar, más seguros podremos reconocer las consecuencias del cambio a su debido tiempo y acordar la dirección en la que queremos cambiar la ciudad.
Como primer paso en la gestión de riesgo, las autoridades deben comprender las amenazas que pueden afectar el ambiente urbano. La planificación urbana de Piura todavía se encuentra en los inicios. Eso es una debilidad pero una fortaleza al mismo tiempo. Uno de los grandes desafíos para la ciudad es hacer frente a estas oportunidades.
Primero se debe ver el tema del Plan de Desarrollo Urbano que sirve a los gobiernos locales como instrumento de gestión. Comprende la zonificación, expansión urbana, uso de suelo y otros instrumentos de planeamiento que orientan el desarrollo local en materia urbana y que al ser aprobados formalmente obliga a los involucrados a sujetarse a ellos. El plan tiene como fines principales el uso racional del suelo urbano. Debe complementarse con la aceptación de los gobiernos locales que comprometen la gestión de riesgos en el ordenamiento territorial para la prevención y mitigación de los impactos que pudieran causar nuevos fenómenos naturales, la protección del medio ambiente urbano y agro-urbano, la articulación vial y la regulación de las habilitaciones urbanas y de edificaciones.
Como otra herramienta esencial es importante de tener un pronóstico creíble de inundaciones y fenómenos climáticos que ofrece alertas con tiempo para que la población todavía tenga la posibilidad de salvar sus vidas y propiedades. En el caso de Piura donde el caudal del río depende bastante de las lluvias en la sierra de la región, una alerta con tiempo es algo factible. Existen incluso fuentes para la proyección de futuros riesgos.

Piura tiene que ser más resiliente. El programa de ciudades resilientes de UN-Habitat define una ciudad resiliente si tiene la capacidad de recuperarse rápidamente de los impactos que sufre el sistema. En este sentido el desarrollo de la ciudad debe ser adecuado para protegerse contra el riesgo de un futuro incierto con una combinación de la reconstrucción de la infraestructura y proyectos de protección contra inundaciones. La ciudad es un sistema complejo y su planificación necesita un enfoque integrado que incluye todos los actores urbanos como también los diferentes niveles políticos.

Integrado también significa una mejor participación de la población en temas urbanos. En la práctica actual de Piura, los habitantes están poco informados sobre los proyectos en el desarrollo urbano. Además, hay una falta de integración y participación en la planificación actual. Hasta hoy se ha hecho un gran esfuerzo de evaluar los proyectos que salen en el Plan de la Reconstrucción pero todavía hace falta la orientación a las necesidades de la población. Los pobladores afectados no han tenido un rol activo en la priorización de los proyectos. Las autoridades deben tener como objetivo de alentar la planificación formal de la ciudad y promover el enfoque integrado y participativo para una mayor sostenibilidad en el desarrollo urbano.
A pesar de las destrucciones provocadas por el fenómeno, también ha contribuido al despertar la población, independientemente a la falta de los esfuerzos de las autoridades. Durante el último año, han surgido muchas iniciativas que buscan mejorar la ciudad y la calidad urbana. Los residentes se transformaron en ciudadanos activos, algo que ya existe hace mucho tiempo en otras ciudades. Del mismo modo, las universidades han formado grupos de acciones para ayudar a mejorar el desarrollo de Piura. Para el futuro es importante explotar este potencial de las iniciativas y formar redes profesionales.

Stella Schroeder, M. Sc. Desarrollo urbano y diseño urbano
Profesora de Urbanismo en la Universidad de Piura, Urbanista independiente y fundadora de la iniciativa #FuturoPiura

Bibliografía:
• Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile et al. (sin fecha): La Dimensión Humana en el Espacio Público. Recomendaciones para el Análisis y el Diseño
• K Jah, Abhas; Bloch, Robin & Lamond, Jessica (2012): Cities and Flooding. A Guide to Integrated Urban Flood Risk Management fort he 21st Century. The World Bank.